NOSOTRAS

Somos mujeres #RubiasYPoderosas; también somos #MorenasConAlmaDeRubias. Es decir, mujeres acostumbradas a desconcertar y dinamitar las etiquetas propias asociadas a nuestra condición femenina y rubia. Conocemos los chistes y los tópicos, pero sabemos otros mejores.

Somos periodistas, profesoras, artistas. Somos médicos, enfermeras, deportistas y fiscales. Somos policías, consultoras, empresarias y economistas. Somos mujeres profesionales.

Tenemos nuestros trabajos, nuestras familias, nuestros intereses y nuestras aficiones. Somos mujeres de la sociedad civil que queremos trabajar y crecer; que queremos ser voz y tener espacio para expresarnos.  Somos mujeres que no sentimos nuestra condición femenina como una carga, un peso o algo que nos haga inferiores o incluso víctimas. Somos responsables de nuestra propia vida. Tampoco creemos que la violencia, el enfrentamiento o el descrédito del otro sexo sea el camino para hacernos hueco y avanzar en igualdad, libertad, justicia y equidad. Somos mujeres inquietas.

Somos plenamente conscientes de que hay que hacer importantes cambios y reformas para que nuestra sociedad sea mejor, inclusiva y para que todas podamos ser más libres. Y lo estamos haciendo. Estamos luchando. En nuestro día a día; en nuestros trabajos; en nuestras familias. Somos mujeres en movimiento dispuestas a dejarnos las pestañas por lo que queremos. Nuestras familias, nuestra carrera profesional, nuestra dimensión social.  Somos mujeres completas.

Queremos poder criar y educar a nuestros hijos sin que esto sea lo segundo, sino lo primero. Queremos que nuestros hijos sean muy felices, muy humanos y muy libres. Y para ello necesitamos horarios razonables que nos permitan ser productivas y a la vez ser madres. Necesitamos educarles en los valores universales y de convivencia para que rechacen la violencia y la denuncien si la ven o la sufren y para eso, necesitamos un sistema educativo adaptado a la realidad y preparado para el cambio. La lacra de la violencia en sentido amplio, y contra la mujer específicamente, viene de una dejadez generalizada en la formación de la juventud y por la influencia de expresiones artísticas y culturales muy alejadas de los estándares idóneos de igualdad. Por ello queremos una sociedad con criterios claros y voz unánime ante estas situaciones, remando todos a una para acabar ya con estas expresiones de violencia. Somos mujeres guerreras.

También queremos que nuestros hijos vean que los esfuerzos y sacrificios que llevamos a cabo, no son vanos. No queremos que nos penalice la maternidad. Para ello necesitamos que los hombres se integren en esta lucha. Ellos también quieren ejercer su paternidad y nosotras necesitamos que la ejerzan. Queremos una conciliación efectiva y una corresponsabilidad real. Por eso tenemos que estar juntos. Juntas somos más. Y juntos nos moveremos más rápido para conseguir objetivos grandes y beneficiosos para toda la sociedad. Somos mujeres inclusivas.

Queremos que se nos valore por nuestro trabajo y nuestra formación. La igualdad de oportunidades no puede ser un eslogan vacío o un número de cuota de integración. Queremos más. Queremos dinamitar los techos de cristal, las etiquetas asociadas a la mujer en el mundo laboral y acabar con la discriminación de trato y de oportunidades por el mero hecho de ser mujer. Queremos salarios dignos para todos e iguales cuando hay semejantes perfiles profesionales y responsabilidades. No queremos regalos; no queremos condescendencia; no queremos compasión. Queremos justicia y reconocimiento de lo que nos pertenece por trabajo y esfuerzo. Somos mujeres capaces.

No somos un movimiento de moda, ni la tendencia del momento. No nos identificamos con un feminismo violento, histérico y victimista que copa el espacio público. No creemos en la uniformidad en el discurso y tampoco necesitamos que nadie, y menos otras mujeres, nos digan cómo ha de ser la mujer en esta “nueva ola” de feminismo. Tampoco nos identificamos con movimientos puritanos y proteccionistas que pretenden redefinir las relaciones de la mujer con el mundo desde una óptica maternalista, como si alguien tuviera que enseñarnos (a nosotras mujeres), qué decir, cómo expresarnos o qué es o no es la defensa de los derechos de la mujer. Porque conocemos bien lo que es ser mujer en entornos laborales y sociales de hombres o sin ninguna sensibilidad femenina.  Porque somos mujeres profesionales, inquietas, completas, guerreras, inclusivas y capaces.

Siempre hemos estado, estamos y seguiremos luchando.